BHAGAVAD GITA, PARTE II
Siguiendo con la Bhagavad Gita, me ha parecido interesante añadir un par de cosas más, en referencia a opiniones recibidas y como ampliación de mi pequeño texto anterior:
La palabra DHARMA en sánscrito tiene como raíz las letras «dhr» que literalmente significan «sostener, mantener». El Dharma es considerado como la ley que mantiene o sostiene el orden del mundo. Esta idea se basa en una noción fundamental del hinduismo, SANATANA DHARMA, la Ley Eterna. Así, Dharma se entiende como la naturaleza profunda del hombre y de las cosas; no es una cosa exterior, una cosa que se deba aprender o seguir de forma sistemática, sino la naturaleza interior de desarrollo y, por supuesto, distinta en cada ser humano.
La palabra KARMA no se entiende como algo inexorablemente ligado a nuestro destino, imposible de cambiar, inmodificable, etc. De hecho, Karma es un acto volitivo, propio del libre albedrío en cada uno de nosotros. Eso sí, quizá debamos entender que somos libres de nuestros actos, pero no de las consecuencias de estos actos. Es decir, tenemos una probabilidad entre varias y escogemos una de ellas con sus consecuencias, las cuales, en cierta manera, no podemos evitar, pues se derivan de la decisión que hemos tomado. Si hubiéramos tomado otra decisión, a continuación se hubieran dado otros hechos, otras consecuencias, otros resultados.
Por eso, en la Bhagavad Gita se habla de que lo que importa no es el hecho o acto en sí, sino, la INTENCIÓN al hacerlo, el estado mental que nos impulsa a obrar de una forma determinada y no de otra. El acto en sí mismo, es neutral (Bhagavad Gita <en adelante B.G.> Capítulo 3, versículo 17: «Pero para el hombre que se deleita en Atman, está contento en Atman y está satisfecho solamente en Atman, las acciones no existen» (Atman=alma, esencia).
Solo hablar del tema y automáticamente llegan a mi mente distintas preguntas, del tipo: ¿Es realmente libre el ser humano? ¿Podemos decidir algo sin afectar a nadie ni a nada? ¿Está nuestro futuro (inmediato) en nuestra mano? ¿Qué poder tiene realmente la INTENCIÓN? ¿Os suena la frase «con premeditación y alevosía»? …
B.G. Capítulo 3, versículo 33: «Aun el hombre sabio actúa de acuerdo a su naturaleza; todas las criaturas siguen su propia naturaleza, ¿de qué sirve reprimirla?». Gandhi explica sobre este versículo: «La verdad es que no conocemos nuestra naturaleza, pues los hábitos no son la naturaleza. Progreso, no decadencia; ascenso y no descenso es la naturaleza del alma y, por lo tanto, toda amenaza de decadencia o descenso debe ser resistida».
B.G. Cap. 3, vers. 35: «Es mejor cumplir el propio deber (Dharma) aunque sea sin méritos, que el deber de otro aunque sea perfecto; es mejor morir cumpliendo su propio deber; es peligroso seguir el deber de otro». ¿Cuál es tu Dharma, tu «deber», tu felicidad, tu camino, tu piedra filosofal…? ¡Ve tras ella!
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