DIETA, CEREBRO E INTESTINO. PARTE II.
Comentábamos en el post anterior, cómo la conexión «cerebro-intestino» es muy importante a la hora de hacer dieta. Y como prometí, hoy hablaremos un poquito más de este tema. (Próximo post: las mejores posturas de yoga combinadas con dieta).
La verdad es que deberíamos empezar por querer cuidarnos durante todo el año, no solo cuando llega el buen tiempo y empezamos a quitarnos la ropa, cuando empezamos a ver nuestro cuerpo desnudo, después del «largo invierno»…. Navidades incluidas!
Pero vayamos al grano: imagina que has decidido hacer dieta. «Pero hacerla de verdad», dices. Pues ¡eso está muy bien! ¡Te felicito! Es una decisión de la que debes sentirte orgulloso. ¿Por qué? Porque en un tanto por ciento muy elevado, el éxito de tu dieta dependerá de cuán claro lo tengas mentalmente. Así que ya hemos llegado al título de este post!.
¿Sabías que compensamos las frustraciones comiendo en exceso y/o comiendo lo que sabes que no te conviene? ¿Sabías que los receptores del estómago, envían una señales al hipotálamo y éste responde «quiero más»? (Cita de artículo) ¿Te habías dado cuenta de que ante malas noticias, «se nos revuelve el estómago»? ¿Que ante un desengaño amoroso, puede ser que empecemos a comer mucho dulce o mucho chocolate? ¿Que ante problemas graves, que no sabemos cómo solucionar, nos da por abrir la nevera a deshora o nos da por «picar» entre horas o comer hasta quedarnos tan llenos que no podemos levantarnos de la mesa? ¿Y que el mal humor, la rabia y la ira, nos hace actuar de una forma muy parecida? (Foto: Alimentando vacíos emocionales).

Detrás de cada síntoma de nuestro cuerpo, suele haber una emoción. Por eso, si estamos motivados a hacer algo, con casi total seguridad, nos funcionará, sea dieta o cualquier otra cosa. !Porque tenemos ese ánimo que nos ayuda a seguir! Pues con la alimentación es igual : una vez decides hacer dieta «en serio», casi fijo que aparecerá una palabra en tu vida, NUTRICIÓN. Incluso es posible que tu dieta esté decidida por un «nutricionista» (Cita de Post: busca un buen nutricionista, que sea empático-a y que valore el esfuerzo que estás haciendo, alguien en quien confíes.) Esto quiere decir que, en vez de pensar en las cosas que no deberías comer, debes pensar en las cosas que SÍ vas a comer, porque realmente te alimentan y te sacian, con el valor añadido, de que no engordarás al ingerirlas. Te vendrá genial comprender por qué no debes comer unas cosas y por qué sí debes comer otras.
Atrás quedaron los atracones por fiestas o por no fiestas, y ya no vale la pena juzgarte por ello. Eso ya es pasado. Mira enfrente: has decidido que a partir de hoy todo va a ser distinto. La persistencia tiene su recompensa. Por mi parte, pienso seguir animándote para que te sientas mejor y te sientas orgulloso de ti mismo-a. ¡Lucha y vencerás!

(Próximo post: las mejores posturas de yoga combinadas con dieta).