CLASE DE YOGA CON NIÑOS.
Hace unos días tuve la oportunidad de dar una clase de yoga en la escuela de mi hija. Para mí el reto era enfrentarme a unos 25 niños, de edades comprendidas entre los 4 y los 5 años…. ¿Sería capaz de retener su atención durante unos 45 minutos aproximadamente???
El caso es que sí, sí conseguí captar su atención. Aún así, como ya imaginaba…. ¡los niños son imprevisibles!.
Primero les expliqué muy sencillamente, qué es el YOGA, en qué nos ayuda (mente, cuerpo) y lo importante que es una buena y correcta respiración. Después les expliqué dónde se originó el Yoga, sus orígenes. Mostré un «mapa mundi» y les enseñé la India, este hermoso país cuna del yoga. Finalmente, les animé a preguntarse si el yoga sería solo para gente adulta, o también podría ser para niños, gente mayor, etc. La respuesta correcta fue: «el yoga sirve para todo el mundo». Claro que sí, niños, adultos y personas más mayores. Todo el mundo puede practicar Yoga. Y empezamos la práctica!

Primero mostré las posturas (asanas) que íbamos a realizar, gracias a unas fichas que había preparado, yo las realizaría primero con la ayuda de mi hija. Y luego las haríamos todos juntos. Así empezamos por Adho Mukha, el perro:
Todos estaban muy animados y empezaron a practicarla individualmente. Después, lo hicimos en parejas:

Hicimos el gato y de esta manera, movilizamos la columna vertebral, una parte de nuestro cuerpo que hemos de cuidar desde que somos pequeños!:

A continuación expliqué el León, que servía para relajar todos los músculos faciales y descargar cualquier tensión en la mandíbula y lo hicimos así de bien:


Después decidimos que también íbamos a ser una Serpienteeeeeeee………….sigilosa y movediza, iniciamos la postura desde el suelo, después alargamos los brazos y aquí está el resultado:



A continuación saludamos a la Luna, pues no solo hay que tener presente el Día, sino también, la relajación de la Noche………….

Después, equilibrio en cuadrupedia ¡maravilloso!:

Entonces, decidimos que ya podíamos ponernos en pie y crecer como un árbol grande, majestuoso y sabio, el equilibrio físico es un reflejo del estado de nuestra mente:



Finalmente, hablamos de lo importante que es practicar la relajación y la meditación en nuestro día a día. Y que la acompañemos de consciencia de la respiración. Y esto fue lo mejor, ¡cuánto hay que aprender de los niños! Mirad con atención:

Ojitos cerrados! (Y zapatos perfectamente ordenados!)

Muchísimas gracias por vuestra atención y hermosa compañía. Desde aquí quiero dar las gracias y felicitar, para empezar a mi hija Arlette, que se portó como una campeona; al profesor Agustí y a la coordinadora infantil, Cristina.

Shanti, Shanti, Shanti……














