Categoría: yoga
La columna vertebral después de ser madre.
Este post va dedicado a todas las mujeres pero especialmente, a todas las que han sido madres.
Quería compartir con vosotras lo mucho que suelen cambiar las cosas para una mujer, desde el momento en que es plenamente consciente de lo que significa ser madre. Una conocida me dijo días antes de dar a luz: «serás mami las 24 horas». Había muchas cosas que yo no imaginaba, una parte de sacrificio por ejemplo. Pero tampoco conocía el amor más puro que pueda existir.
Tras el parto y la lactancia (este punto ¡bien merecería un post entero!), aproximadamente, al año de haber nacido la criatura, el cuerpo de la madre vuelve al punto de partida de antes de quedarse embarazada. Aunque hay mujeres que han conseguido recuperar su silueta mucho antes, normalmente, en el período de la lactancia la mujer está más pendiente de amamantar bien a su bebé que de sí misma. Algunos fisioterapeutas comentan que el cuerpo de una mujer necesita un año para recuperarse «hormonalmente» y otro año para recuperarse en su columna vertebral.
A menudo, cierto tiempo después de haber dado a luz, algunas madres siguen teniendo fuertes dolores de espalda y especialmente resentida la zona lumbar y sacra. Esto es normal, teniendo en cuenta que donde el bebé ha estado encajado todo el embarazo ha sido en esta zona y, si el parto ha sido vaginal y no mediante cesárea, la salida del bebé por el canal materno «sacude» toda la zona sacra. Nuestro cuerpo ha cambiado y nuestra actitud ante él debe ser más cuidadosa, al tiempo que firme en tratar de recuperar la tonicidad. Cuando el bebé ha hecho el año (mi caso), ha empezado a andar y nosotras vamos tras ellos adoptando unas posturas nada recomendadas para nuestra columna vertebral. Esto no facilita la recuperación de nuestra columna. Por ello, creo que vale la pena tener en cuenta estos detalles (por nuestra salud y la de nuestros hijos):
- Siempre antes de coger al niño en brazos (cada vez pesa más) cuenta unos segundos y visualiza tu columna vertebral: al tomar al niño-a en brazos balancea ligeramentu tu pelvis hacia atrás llevando el pubis hacia delante y contrae los músculos abdominales. Te ayudará contraer también ligeramente las nalgas.
- Antes de irte a dormir estírate 10 ó 15 minutos sobre tu estora de yoga (si esto no fuera posible, hazlo al menos en la cama), flexiona tus rodillas sobre el pecho y mantenlas así durante unos 5 minutos, haciendo respiraciones completas (inspira desde el abdomen y subiendo hacia las costillas y el pecho, luego espira bajando). Después haz este maravilloso estiramiento: apoyas la planta de los pies en el suelo con las rodillas flexionadas, dejas caer la rodilla derecha de lado y levantas la pelvis del suelo apoyándote en la planta del pie izquierdo. Mientras presionas con el pie el suelo, procura apuntar y dirigir la rodilla izquierda hacia delante. Luego cambias de pierna. Con este estiramiento casi seguro que desbloquearás la columna en la zona lumbar e incluso es posible que notes algún crujido.
- Para reforzar y tonificar la zona abdominal, aparte de una respiración correcta y un esfuerzo extra por nuestra educación postural (espalda bien recta ¡todo el día! incluso haciendo cosas cotidianas como cocinar, ir en metro o autobús, andar, etc.), puedes colocarte tumbada boca arriba, con las piernas flexionadas unos 90º y las manos sobre las sienes, separa los hombros del suelo y levanta la espalda con la intención de acercar la cabeza y el pecho a las rodillas. Expira al subir e inspira al bajar. Hazlo unas cuantas veces.

Siempre que sea posible, es recomendable visitar un fisioterapeuta y/o osteópata tras el parto para que nos ayuden con sus magníficas manos a recolocar todo en su sitio y a educar nuestra columna de nuevo y ¿por qué no? Si puedes, hazte un regalo y date un buen masaje de vez en cuando. Ya sabemos que la economía no nos da para todo lo que quisiéramos pero, seguramente puedas hacerte este detalle una vez al mes o cada dos meses. Madre, tienes que cuidarte, porque ahora un ser pequeño reclama mucha atención de tu parte y además, también tienes habitualmente, tu pareja y tu trabajo. Si no lo haces tú ¿quién lo hará por ti? Un abrazo!
RETRATO DE UN/A OPTIMISTA.
Este post pretende ser una inyección de optimismo frente a cualquier circunstancia en la que te encuentres ahora y que te pareza difícilmente solucionable.
Lo escribo porque siento la necesidad de ¡PONER LA VOZ EN EL CIELO! y decirte que tú tienes el poder de dirigir tu vida. Escribo porque sé que la intuición es tan válida como la razón a la hora de tomar decisiones importantes. Y escribo porque, cuando creas encontrarte en una encrucijada, entonces, es que ha llegado TU MOMENTO.
- Eres un ser libre, por excelencia; el hecho de sentirse atado, está en tu mente.
- Eres un ser lleno de amor desde que naciste, por excelencia.
- Eres una creación única e irrepetible (te recuerdo que estás aquí porque fuiste el/la primero en llegar al óvulo de mamá).
- El tiempo, tal como nos lo han enseñado, no existe; el tiempo es relativo.
- El optimismo, frente al pesimismo general, te llevará a la puerta de salida (aunque sea la de emergencia).
Y como dice Eduardo Punset: «No estamos atravesando una crisis planetaria, sino una crisis de países específicos que cometieron errores notables, como vivir durante años por encima de sus posibilidades». A menudo las situaciones que nos parecen extrañas tienen una explicación bastante sencilla.
En resumen, tan solo un toque de atención hacia grandes verdades, que a fuerza de no recordarnos a nosotros mismos, acabamos por creer que no existen o que solo son manual de libros de ficción.
«Drishta dharma sukha vihari» o «Es posible vivir feliz en el momento presente»
Para variar, hoy me gustaría compartir con vosotros algunos pensamientos de filosofía práctica o «aplicada». Uno de mis formadores de yoga, nos explicaba la filosofía hindú como si de un cuento se tratara. Quedábamos ensimismados escuchándolo, como si fuéramos niños.
Bien, la frase sánscrita «Drishta dharma sukha vihari» últimamente la he encontrado en más de un libro y comentado con varias personas (¿casualidad?); y por eso, he decidido crear un post sobre este tema. A menudo pensamos que seremos felices cuando encontremos el trabajo de nuestros sueños, la pareja de nuestros sueños, tengamos la familia de nuestros sueños, cuando tengamos también la gran casa de nuestros sueños, etc. etc. ¿Por qué arrojamos todas nuestras esperanzas y deseos al futuro? ¿Qué pasa con el momento presente? ¿Por qué hacemos algo así?
Ponemos nuestro anhelo en lo venidero; está bien, pero solo en parte, ¿por qué? Porque cuando lo hacemos demasiado a menudo, al final, conseguimos irnos del presente. Cuando esto ocurre, con frecuencia no valoramos lo que tenemos en el momento presente. No digo que lo que tengamos ahora sea perfecto, pero si no empezamos por apreciar y sentir gratitud hacia lo que tenemos ahora, difícilmente vamos a apaciguar este deseo continuo de cosas nuevas, esta sensación de que estaremos preparados «SOLAMENTE» en el futuro, de que seremos felices o lo seríamos en el futuro y por supuesto «SI Y SOLO SI» se dieran una serie de circunstancias.
Por lo tanto, vamos a cambiar nuestra perspectiva: estamos preparados AHORA, somos agradecidos AHORA, sentimos plenitud ahora, en definitiva, somos felices y vivimos felices AHORA, en el momento presente. Esto es, «Drishta dharma sukha vihari».
Tenemos que empezar cambiando el centro de nosotros mismos, empieza por cambiar tú, escúchate, cierra los ojos y conecta con la parte más profunda de tu ser. Quizá te parezca difícil o creas que no sepas hacerlo; sin embargo, es más fácil de lo que piensas. Recuerda cuando eras niño y lo vívidas que eran las sensaciones de jugar, de salir corriendo, de llorar, de reír… Cuando somos «mayores» perdemos el sentido de vivir el presente de la forma en que lo hace un niño. Una forma esencial de volver a recuperarlo, es practicando la meditación.
Para finalizar, adjunto un bonito link, un abrazo: http://youtu.be/wtVA1kH837A
Vientre plano – Navasana o postura del barco (Paripurna Navasana).
Si estás interesado en mejorar tu abdomen y más ahora que estamos en verano, esta es tu postura: Paripurna Navasana o la postura del barco (completo). Empezamos con foto y dibujo de la misma:
Muy importantes serán los ASPECTOS FÍSICOS: correcta colocación de la pelvis en el suelo, hombros hacia abajo y relajados, cuello sin tensión, cabeza recta con mirada al frente, brazos relajados, espalda bien erguida.
ASPECTOS MENTALES: buscar el equilibrio en la asana y olvidarse de la finalidad (por ejemplo, alcanzar los tobillos con las manos…); firme consciencia de nuestro abdomen y, en general, de nuestro cuerpo; los temblores son normales al principio.
RESPIRACIÓN en la postura: abdominal; larga, lenta y profunda.
ERRORES MÁS COMUNES: encorvar la espalda o el pecho, seguir insistiendo en medio del temblor y dejar de respirar, reteniendo el aliento, hombros arriba y cuello en tensión, mentón elevado.
ALINEACIÓN: para ayudar en la alineación y también como punto de partida de esta asana, practicar antes Dandasana (la postura del bastón) en la que aprendemos a colocar la espalda y las piernas completamente rectas o lo más alargadas posible dentro de nuestras posibilidades. También podemos practicar apoyando los pies contra una pared, doblar las rodillas levemente, apoyar las manos en el suelo cerca de las caderas, o hacer la postura con las dos piernas flexionadas así:
BENEFICIOS Y CONTRAINDICACIONES: Fortalece los músculos de la espalda, se trabajan, entre otros, los músculos abdominales y los oblicuos, mejora y define el aspecto de la cintura, alivia dolores en la zona lumbar de la columna, la cual se ve reforzada, puede ayudar en dolores de estómago y gases. Contraindicado en embarazo, menstruación abundante (en la menstruación si la postura se mantiene poco tiempo no habría inconveniente en realizarla, usar nuestra sensatez) y, en general, atención en todos aquellos dolores que comprometan nuestra zona lumbar y abdominal (ciática, lumbalgia, diarrea, etc.). También mejor no practicar con fuerte dolor de cabeza.
DOSHAS: equilibra los tres doshas, si hay exceso de Kapha lo hace bajar, calma a Pitta y su calor estomacal y relaja a Vata compensando su exceso de aire.
Y, para acabar, me gustaría mostraros el objeto que he encontrado esta tarde en una tienda de deportes, que ayuda a trabajar el vientre de una forma original y vigorosa, así como también, practicar Navasana y, en general, los músculos abdominales, oblicuos y psoas. En esta pieza pones tus glúteos y se trata de hacer varios ejercicios elevando las piernas ¡como no lo habían pensado antes!
El camino del guerrero.
Apreciados amigos,
De tantos es compartido los momentos difusos en los que a veces nos encontramos, atascados en nuestra indecisión e incerteza, llenos de dudas sobre qué camino tomar. Momentos en los que nos parece ver solo el lado oscuro de las cosas, una gran dispersión mental que nos trae pérdida de tiempo.
Quiero compartir con vosotros este video, los que os sintáis «guerreros» no solo en la postura de yoga, sino, en vuestro día a día, en el trabajo, con vuestras familias, con vuestros amigos, etc. Guerreros con vuestra mente. Creo que esta preciosidad merece reflexión por nuestra parte.
Y estar convencidos de que, viendo el lado oscuro de las cosas, no hacemos más que corroborar que EXISTE el lado lleno de luz en todo lo que hacemos. Un abrazo,
Yoga y embarazo: yoga para embarazadas (III)
Y para acabar la trilogía de artículos dedicados a la práctica de yoga para la mujer embarazada, voy a comentar brevemente algunas técnicas de relajación que se consiguen a través de una correcta respiración. A través de ellas también podríamos llegar a una pequeña práctica de meditación.
Al principio se trata de familiarizarnos con nuestra propia respiración. Sí, aunque pueda sonar extraño, a menudo no nos percatamos de «cómo» respiramos; simplemente, damos por hecho que lo hacemos. Pero ¿te has parado a pensar en cómo lo haces? A menudo se trata de una respiración tan débil como la de un pequeño animal que tiembla de frío o de miedo, apenas un hilo, tan fina como una aguja de coser. Cuando en realidad, la respiración sostiene nuestro cuerpo durante todo el día, en toda actividad que hagamos. Y a menudo, esta actividad suele ser frenética o estresante, sobre todo en lo que respecta a nuestro ambiente laboral. Por eso, nuestra respiración debería ser un punto al cual dar prioridad todos los días. A veces, ante una presión constante (por ejemplo en el trabajo o en otras situaciones) podemos llegar a sentir que todo se acumula y que no alcanzamos a atender toda nuestra responsabilidad En ese momento, nuestra respiración es fina como un hilo, apenas respiras, solo sobrevives. ¿Qué podemos hacer?
Para empezar, párate un momento, rompe la rutina de lo que estés haciendo, busca un lugar tranquilo, si puedes salir a pasear a un parque o por una zona relajada, y si tienes la posibilidad de andar en pleno bosque o montaña, mejor que mejor. Si puedes, cierra los ojos unos segundos y haz tres respiraciones amplias y profundas, siempre por la nariz. Después, continúa respirando con los ojos abiertos y haz un esfuerzo en ser consciente realmente, del proceso del aire que entra y sale de tus fosas nasales. Imagina el recorrido del aire bajando hacia tus pulmones y al mismo tiempo, empieza a colocar tu espalda recta. Visualiza que este aire sube y baja en cada inspiración y espiración por cada una de las vértebras de tu columna vertebral; visualiza un espacio entre ellas; relaja los hombros y los brazos; sigue respirando, dedica tiempo a sentir tu propia respiración y espera para ver el «milagro» que ocurre en tu cuerpo.
El ejercicio de respiración que a mí me ha ayudado muchísimo en mi embarazo es el de Anuloma Viloma que describo un poco más abajo: primero busca un momento en el que puedas estar recogido en soledad, practica la respiración consciente citada arriba en el párrafo anterior durante al menos 5-7 minutos diarios. Después, pasa a Anuloma Viloma: con el dedo pulgar derecho tapas tu fosa nasal derecha (canal «pingala» en sánscrito) mientras colocas los dedos índice y corazón levantados, inspirando por la fosa nasal izquierda (canal «ida» en sánscrito); cuando acabes este lado, tapas la fosa izquierda con el dedo anular e inspiras por la fosa derecha. Vuelves a empezar tapando el lado derecho e inspirando por el izquierdo y así sigues al menos otros 5-7 minutos. Y luego cambias el sentido de la respiración (inspirar por el derecho y espirar por el izquierdo). Es una rueda de respiración muy sencilla que ayuda a limpiar los senos nasales internos y la siguiente forma en la que puedes practicarla (un poquito más avanzada) es con una retención del aliento y en una proporción 2:8:4 (2 segundos inspirar, 8 segundos retener y 4 segundos espirar). Si te parece complicado no te preocupes, si tan solo has podido ser consciente de tu respiración, visualizarla y recorrerla en tu cerebro , ya has conseguido mucho. En mi caso, notaba que todas las articulaciones de mi cuerpo se relajaban y a continuación podía aflojar distintos músculos del cuerpo, como los de la cara o la espalda, a veces, me estiraba entonces sobre la lona de yoga colocando un cojín bajo mis rodillas y una almohada bajo mi cabeza y simplemente descansaba. Un descanso profundo de varios minutos, ¡qué placer!.
En otras ocasiones, si mi estado era lo suficientemente despierto, buscaba entonces la posición de meditación, sentada con las piernas cruzadas y la espalda bien recta, la cabeza estable, alineadas la nariz y el mentón, ligeramente recogida la barbilla hacia el pecho y alzando la parte alta de la cabeza, la coronilla. Entonces, me dejaba sumergir a través de la respiración consciente en la profundidad de la meditacion y me acercaba a mi bebé mentalmente. Imaginaba a mi niña completamente relajada flotando en mi vientre, le hacía espacio en mi cuerpo y en mi vida y yo aprovechaba para sentir una profunda gratitud a todo el Universo por semejante privilegio.
Auténtica Paz, una preciosa palabra.
Como preciosa fue ver a mi hija nacer una fría y soleada tarde de Enero de este año. Bienvenida a la vida, niña, bienvenida al Amor.
Yoga Journal: Yoga y embarazo (parte II)
Os adjunto portada de la revista Yoga Journal, en su número 45 (Abril 2011) he tenido el honor de colaborar y la editora ha decidido publicar la parte II de Yoga y Embarazo.
¡Doy las gracias a Pepa y a todo el equipo de Globus Comunicación por acercar esta maravillosa práctica a todas las personas! Om Shanti!
* En breve, tercera y última parte sobre «Yoga y embarazo» acerca de la respiración.
¡Feliz año 2011! A disfrutar del «Amor brujo».
Que disfrutéis de esta belleza para el oído y la vista, un abrazo.
Yoga y embarazo: yoga para embarazadas (II).
¿Cómo nos enfrentamos a una asana cuando estamos embarazadas? ¿Cuál es nuestra actitud? Es decir, ¿cómo vivimos el yoga en este nuevo estado de nuestro cuerpo?
Bien, os explicaré según mi experiencia: es importante reconocer que tenemos un enorme privilegio al sentir una vida en nuestro interior y que esto nos ayude a plantearnos cuál es nuestra vivencia del yoga en este estado transitorio, que más tarde nos llevará a otros (bebé ya en nuestros brazos con todos los cambios que ello conlleva, etc.). Imaginadme plantada de pie en mi estora de yoga, antes de empezar a mover cualquier parte de mi cuerpo. Cierro los ojos y respiro profundamente, siento a mi bebé darme algunas pataditas y moverse. Pongo mi conciencia en la colocación de mi columna vertebral; imagino el efecto de la respiración en cada una de sus vértebras; modifico ligeramente mi pelvis flexionando suavemente mis rodillas para alisar la zona lumbar de mi espalda; siento mis pulmones, ahora más comprimidos por el espacio que ocupa mi niña y aún así, cómo se expanden y se contraen; me concentro en el aire que entra y sale de mis fosas nasales (conciencia de Ida y Pingala), relajo mis hombros, me siento estable sobre la base de mis pies.
Mi actitud es flexible, hay muchas asanas recomendadas para embarazadas y otras que es mejor evitar. Sin embargo, lo más importante es qué y cómo siento mi cuerpo ahora mismo, para asegurarme de lo que soy capaz de hacer; qué es bueno para mí y qué es bueno para mi bebé. Así, pienso en la postura del árbol (Vrksasana) y abriendo los ojos, fijando la mirada en un punto comienzo a hacerla:
Es una postura que me da sensación de serenidad plena y siento que esta sensación alcanza también a mi bebé, ambas nos sentimos bien equilibradas, sin miedo, con fortaleza en las piernas, el pecho y la espalda.
Mantengo la postura el tiempo que considero suficiente, sin forzar y asumiendo una correcta respiración, teniendo en cuenta que primero mantendré el equilibrio sobre una pierna y luego sobre la otra.
Deshago y sigo respirando amplia y cómodamente. A continuación pasaré a una variante sencilla de Raja Natarajasana:
Esta asana me hace recordar el significado de esta palabra sánscrita: el Señor de la Danza, refiriéndose a Shiva. Hace que me sienta con alegría y positividad, así contemplo la «Santosa» en mi bebé también.
Vuelvo a descansar, ahora con los ojos abiertos; poco a poco voy sentándome, colocando las piernas en Bhadrasana, flexibilizando la parte interior de los muslos e ingles, recomendada para las mujeres en nuestro estado. Mientras mantengo la postura con respiración suave y fluida, pienso en el momento del parto, el tiempo definitivo de la salida de mi hija al mundo del aire, fuera de su líquido amniótico; no puedo evitar emocionarme, sonrío mientras balanceo mi cuerpo sobre las nalgas (sobre los isquiones), hablo con ella y le digo: «Como un barco en alta mar, pequeña de mi corazón. Luego serás como un ave, libre en tu vuelo».
Y para acabar, antes de los minutos que pasaré en actitud meditativa, me animo con Ardha Janusirsasana, siempre sin forzar, tan solo queriendo rectificar mi espalda para que se encuentre lo más recta y elástica posible, evitando dejar caer el pecho hacia delante. Es muy importante recordar que la mujer embarazada y, en especial, en el último trimestre, tiene sus articulaciones bastante más laxas de lo normal, ya que nuestro cuerpo y gracias a la inteligente naturaleza, nos está preparando para el parto y el paso del bebé (esto se debe a la hormona relaxina, presente en nuestro cuerpo de forma habitual pero en especial, en el cuerpo de una mujer embarazada próxima al parto). Esto quiere decir que nos podría ser más fácil llevar la postura al extremo de nuestra flexibilidad (¡cuidado con lesionarse! Y más en este momento…); sin embargo, como estoy trabajando mi consciencia, estimo que no es necesario confundir mi estado actual de embarazo, con un estado normal de práctica y lo evito.
Acabada esta asana, coloco mi espalda recta y hago algunas respiraciones antes de los últimos minutos de meditación y relajación. Sin duda, ambas nos sentimos mucho mejor. El próximo artículo hablaré de algunas técnicas de respiración y meditación para nosotras. ¡Nos vemos!




















